Historia de reinvención
La historia de Orbea es como un largo puerto de montaña, repleto de curvas inesperadas, subidas extenuantes y bajadas vertiginosas. Es una historia de reinvención. Sigue leyendo y acompáñanos en este recorrido.
Formamos parte de algo que empezó hace tiempo. Lo que somos hoy nace de lo que otras personas construyeron, y lo que hagamos ahora dará forma a lo que viene. No solo heredamos un legado, también tenemos la responsabilidad de hacerlo avanzar.
Una tierra que nos define
Desde 1840 — País Vasco
Nuestra historia empezó en 1840, en el corazón del País Vasco. Un entorno espectacular y exigente que ha marcado nuestros valores y nuestra forma de entender el trabajo en equipo y la independencia.
Eibar, el origen de todo
El camino de esta empresa familiar comenzó con la fabricación de armas en Eibar, donde la artesanía y la precisión definían cada pieza. Desde el inicio, la personalización y la calidad definieron nuestro enfoque, con productos diseñados para cada cliente.
Manos expertas elevaban estas piezas mediante grabados complejos y técnicas de damasquinado, incorporando finos detalles en oro que las convertían en herramientas funcionales y auténticas obras de arte.
Primeras pedaladas
1931 — Inicio del legado ciclista
En 1931, el rumbo se definió con claridad: Orbea estaba destinada a fabricar bicicletas. Tras la Primera Guerra Mundial, la demanda de armas disminuyó y la producción se fue adaptando a nuevas necesidades. Aprovechando su conocimiento en metalurgia y fabricación de precisión, Orbea diversificó su actividad hacia bicicletas, coches de bebé y otros productos cotidianos, marcando el paso de las armas a la movilidad.
El origen de nuestro camino en la competición
Esta transición no fue solo una necesidad, sino un punto de inflexión. El trabajo con tubos ligeros y diseño funcional sentó las bases de lo que se convertiría en un legado ciclista. Desde el principio, la competición formó parte del ADN: ya en los primeros catálogos se desarrollaban bicicletas para carreras, apoyando a ciclistas y eventos de alto nivel como forma de probar y evolucionar constantemente.
Con el tiempo, este desarrollo dejó huella en la comunidad ciclista, hasta el punto de que la Vuelta llegaría a comenzar a las puertas de la fábrica.
Construyendo nuestro propio camino
1969 — Afrontando el reto
A pesar de los avances, el camino no siempre fue fácil. En los años siguientes, las dificultades económicas obligaron a la plantilla a unirse. En 1969, asumieron el control para asegurar el futuro de Orbea. Trabajo en equipo, independencia y determinación demostraron ser una combinación ganadora. Nuestra empresa supo superar las dificultades.
Mallabia — Construyendo el futuro
Ante la necesidad de crecer, la producción se trasladó de Eibar a Mallabia. Un nuevo espacio para expandirse y adaptarse, que permitió afrontar los retos de una industria en transformación. Desde aquí seguimos construyendo nuestro futuro, reforzando el proyecto y recuperando el foco en la competición.
Juan Carlos Fdez de Mendiola, uno de los miembros fundadores de la cooperativa, en el terreno donde más tarde se construiría la actual fábrica de Mallabia
1971 — Multiplicando el impacto
En 1971, la cooperativa se incorporó al Grupo Mondragon como una organización independiente dentro de una red más amplia, reforzando su estructura para el futuro.
Trabajo en equipo
Esta historia la hacen posible muchas personas: quienes confiaron en la marca y la acercaron a sus comunidades, quienes están detrás de cada producto y quienes la viven en cada salida y cada evento.
Todas forman parte de este camino.
Gracias por estar ahí. El viaje continúa. Sigamos avanzando
El camino a seguir
De la razón a la emoción
Con el futuro por delante, el siguiente reto fue dar el salto a nivel global. Personas unidas por unos mismos valores, cada una siguiendo su propio camino. Tras casi dos siglos, el viaje continúa: avanzamos con propósito y seguimos construyendo un legado basado en la independencia, el compromiso y la convicción.